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	<title>Editorial Barenhaus</title>
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		<title>El Taller de Tío Marce &#8211; Entrega #3</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Aug 2018 20:48:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[3. Maupassant cumpliendo lo que promete. La guerra franco-prusiana, que se libró en 1870, cuando Guy de Maupassant tenía veinte años, fue el marco de muchas de las mejores narraciones de este genio. Una de las más conocidas es la nouvelle “Bola de Sebo”, y enseguida me vienen a la cabeza otras historias ambientadas en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #000000;"><strong> 3. Maupassant cumpliendo lo que promete.</strong></span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">La guerra franco-prusiana, que se libró en 1870, cuando Guy de Maupassant tenía veinte años, fue el marco de muchas de las mejores narraciones de este genio. Una de las más conocidas es la nouvelle “Bola de Sebo”, y enseguida me vienen a la cabeza otras historias ambientadas en ese conflicto, catastrófico para Francia. Pienso en “Mademoiselle Fifí”, en “Dos amigos”, en “La cama 29”. Escribiendo relatos tan contundentes, entre muchos ejemplos más, Maupassant se comporta como un auténtico patriota: en casi todos sus cuentos bélicos, a los enemigos prusianos los traza como prepotentes, como sádicos y violadores; los peores y más oscuros colores de la paleta les dedica nuestro querido autor para retratarlos.</span><br />
<span style="color: #000000;">No obstante, pensemos en “La tía Sauvage”, el cuento de guerra que les recomendé leer en la nota anterior, y que conviene repasar para aprovechar mejor la presente entrega del TTM. En él, el tratamiento del enemigo es totalmente distinto. Y la razón es muy sencilla: si los soldados que ocupan la casa de la vieja fuesen tan malvados como todo prusiano típico de Maupassant, simplemente no habría cuento; sos mi enemigo de toda la vida, así que a la primera de cambio te quemo vivo. Pero el pensamiento lateral, ese modo diferente y creativo de ver las cosas ―y que el escritor en formación puede adquirir a base de puro entrenamiento―, nos lleva a elegir una insospechada Z cuando se nos ha puesto ante la disyuntiva “A o B”. Desde el comienzo de esta historia tremenda, Maupassant va prometiendo lo que cumplirá al final, aunque por una vía indirecta: los muchachos alemanes establecen una relación filial con la tía Sauvage, y son tan buenos que incluso la ayudan en los quehaceres de la casa; son casi como el hijo que esta mujer tiene en el frente, el único hombre que le queda&#8230; y que pronto perderá. Así, una vez establecido ese vínculo afectivo tan fuerte ―conste que aún no se hablaba del síndrome de Estocolmo―, en el desenlace y en el terrorífico epílogo la unidad de efecto será mucho mayor. ¿Cómo esta mujer es capaz de cometer este crimen aberrante, contra gente tan <em>buena</em>? En suma, Guy de Maupassant prometió lo que cumplirá, pero teniendo en cuenta que el lector está esperando otra cosa. Uno se siente realmente desamparado cuando la vieja opta con toda sangre fría por quemar vivos a los amables chicos con quienes ha convivido tratándolos como una madre. Desamparado en lo emocional, sí, aunque superado gozosamente en lo estético.</span><br />
<span style="color: #000000;">Y quiero destacar un indicio que más que un indicio es un auténtico redoble de tambores: el momento en que la tía Sauvage limpia el conejo que habían cazado los prusianos. Al evocar esa escena, siento en mis propias manos el calor de la sangre del conejo, preludio ―promesa― de la sangre que pronto correrá en la casa de la Sauvage:</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">“Muerto el animal, lo despellejó, sacando el cuerpo rojo de sangre; al manipularlo con sus dedos, al ver sus manos cubiertas de aquella sangre tibia que se iba enfriando y coagulando, tembló de pies a cabeza porque se le representaba a su muchacho cortado en dos, rojo también de sangre, como aquel animal que aún palpitaba”.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">A partir de ese instante el terreno está ya preparado para que Guy de Maupassant cumpla. Y vaya si cumplirá.</span><br />
<span style="color: #000000;">En definitiva, si releen el cuento bajo esta óptica, verán que todas las informaciones que va dejando el narrador terminarán provocando un final esperable aunque absolutamente inesperado, valga la contradicción. Pero ustedes me entienden, sobre todo si han leído el cuento y si están tan preocupados, como todo buen narrador, en lograr coherencia prometiendo lo que se va a cumplir. Todo buen relato es el caos vuelto orden. Sólo se trata de aprender a seleccionar los indicios justos.</span><br />
<span style="color: #000000;">En la nota anterior les hablé de tres preguntas que convenía formularnos a la hora de evaluar la calidad de nuestras historias, así que en la entrega que viene abordaremos la segunda pregunta, que es esta:</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;"><strong>¿Cumplí lo que prometí?</strong></span></h5>
<h6 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em>Hasta la próxima, sobrinos.</em></span><br />
<span style="color: #000000;"> <em> <strong>mdm/01/08/18</strong></em></span></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Como es habitual, les dejamos un pertinente video del canal de YouTube de Marcelo di Marco, <em><strong>Taller de Corte y Corrección</strong></em>. Pueden suscribirse y compartirlo; su objetivo es el mismo que el del <em><strong>Taller de Tío Marce</strong></em>: ayudarlos a buscarse como escritores y a perfeccionarse en este maravilloso camino de la creación literaria.</span></p>
<p><iframe width="1170" height="658" src="https://www.youtube.com/embed/1a7IGrkvv94?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
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		<title>El Taller de Tío Marce &#8211; Entrega #2</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jun 2018 23:45:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[2. Cómo mirar con mayor objetividad nuestros relatos. Ayudar a los demás compañeros de taller a mejorar sus obras es una actividad relativamente sencilla en comparación con la tarea de arremangarse ante los textos escritos por uno mismo. Al margen de las preferencias y de los gustos de cada cual y de los compromisos emocionales [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #000000;"><strong>2. Cómo mirar con mayor objetividad nuestros relatos.</strong></span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">Ayudar a los demás compañeros de taller a mejorar sus obras es una actividad relativamente sencilla en comparación con la tarea de arremangarse ante los textos escritos por uno mismo. Al margen de las preferencias y de los gustos de cada cual y de los compromisos emocionales que unan ―o desunan― a los talleristas, los textos de los demás serán siempre los textos de los demás. Qué bueno sería poder leer nuestras propias creaciones como si hubieran sido escritas por otro, por alguien que no está adentro de nuestras cabezas. Y más que nada poder leerlas, al decir de Isidoro Blaisten, como si hubieran sido escritas por nuestro peor enemigo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ilusiones aparte, conozco una técnica que nos sirve para lograr un alto grado de objetividad a la hora de evaluar el funcionamiento de los relatos propios. No la inventé yo, y le pido a quien conozca la fuente que me la revele en un mensaje; pero puedo compartirles el método porque lo uso en mis talleres todos los días.</span><br />
<span style="color: #000000;"> La técnica es muy sencilla, y al escritor en formación le conviene aplicarla cuando tenga terminado ―o <em>crea</em> tener terminado― su relato. Consiste en formularse tres preguntas, antes de presentar tal o cual cuento en el taller o en el concurso literario o en la editorial. En esta nota empezaremos a ver la primera de esas tres preguntas, y pobre del político que se la formule ante el espejo:</span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;"><strong>¿Prometí lo que cumplí?</strong></span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">Lejos de ser una mera composición escolar, todo relato es una sumatoria de informaciones, de elementos que, graduados para mantener en suspenso el ánimo del lector (Enrique Anderson Imbert), lo conducen a un desenlace que producirá en él un efecto determinado (Edgar Allan Poe). Bueno, ese desenlace es el “cumplimiento” en cuestión. Y las “promesas” vendrían a ser los indicios que uno va ubicando, o debería ubicar, en los lugares estratégicos del relato. Por eso aquello de</span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;"><strong>¿Prometí lo que cumplí?</strong></span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">En nuestros términos, la pregunta se traduce así: ese final, al que llegué después de haber avanzado a lo largo de mi historia, ¿parece salido de la galera, o se nota que conscientemente fui preparando al lector, mediante disimuladas pistas, para que el desenlace le resulte más natural y más lógico?</span><br />
<span style="color: #000000;"> Seguiremos analizando la cuestión, y para eso los dejo ahora con un cuentazo de <span style="color: #ff6600;">Guy de Maupassant</span>, uno de sus relatos más redondos.</span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff; text-decoration: underline;" href="https://ciudadseva.com/texto/la-tia-sauvage/">https://ciudadseva.com/texto/la-tia-sauvage/</a></span></span></h5>
<h5 style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">Disfrútenlo, y en la nota que viene continuaremos con este tema fascinante de prometer lo que uno cumplió.</span></h5>
<h6 style="text-align: right;"><em><span style="color: #000000;">Hasta la próxima, sobrinos.</span></em><br />
<em><span style="color: #000000;"> <strong>mdm/20/6/18</strong></span></em></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Como es habitual, les dejamos un pertinente video del canal de YouTube de Marcelo di Marco, <em><strong>Taller de Corte y Corrección</strong></em>. Pueden suscribirse y compartirlo; su objetivo es el mismo que el del <em><strong>Taller de Tío Marce</strong></em>: ayudarlos a buscarse como escritores y a perfeccionarse en este maravilloso camino de la creación literaria.</span></p>
<p><iframe width="1170" height="658" src="https://www.youtube.com/embed/ASZWaorRvbA?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
<h6><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg"><img loading="lazy" class="wp-image-2857 alignright" src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg" alt="" width="442" height="295" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg 1024w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-325x217.jpeg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-300x200.jpeg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-750x500.jpeg 750w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-400x267.jpeg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-250x167.jpeg 250w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a></span></h6>
<h6 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Reconocido poeta, narrador y ensayista, <strong>Marcelo di Marco</strong> (Buenos Aires, 1957) es autor del clásico <strong><em>Taller de Corte &amp; Corrección. Guía para la creación literaria</em></strong>, una herramienta indispensable para el escritor en formación, el editor, el docente de Letras y el coordinador de grupos de escritura. En 2017, Editorial Bärenhaus publicó la más reciente obra de Di Marco. Se titula <strong><em>25 noches de insomnio. Historias que te quitarán el sueño</em></strong>, y al momento es el libro más vendido de la Casa.</span></h6>
<h5><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></h5>
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		<title>El Taller de Tío Marce &#8211; Entrega #1</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Jun 2018 20:40:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Reconocido poeta, narrador y ensayista, Marcelo di Marco (Buenos Aires, 1957) es autor del clásico Taller de Corte &#38; Corrección. Guía para la creación literaria, una herramienta indispensable para el escritor en formación, el editor, el docente de Letras y el coordinador de grupos de escritura. En 2017, Editorial Bärenhaus publicó la más reciente obra [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h6><span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg"><img loading="lazy" class="wp-image-2857 alignright" src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg" alt="" width="442" height="295" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17.jpeg 1024w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-325x217.jpeg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-300x200.jpeg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-750x500.jpeg 750w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-400x267.jpeg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/06/WhatsApp-Image-2018-06-09-at-16.06.17-250x167.jpeg 250w" sizes="(max-width: 442px) 100vw, 442px" /></a></span></h6>
<h6 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;">Reconocido poeta, narrador y ensayista, <strong>Marcelo di Marco</strong> (Buenos Aires, 1957) es autor del clásico <strong><em>Taller de Corte &amp; Corrección. Guía para la creación literaria</em></strong>, una herramienta indispensable para el escritor en formación, el editor, el docente de Letras y el coordinador de grupos de escritura. En 2017, Editorial Bärenhaus publicó la más reciente obra de Di Marco. Se titula <strong><em>25 noches de insomnio. Historias que te quitarán el sueño</em></strong>, y al momento es el libro más vendido de la Casa.</span></h6>
<h5><span style="color: #000000;"><strong><br />
1. Cuál es el objetivo del Taller.<br />
</strong></span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Una vez le preguntaron a Jorge Luis Borges por qué jamás escribió una novela, y él respondió que el cuento es un género mucho más vigilable, en razón de su relativa brevedad. Si aplicamos esa gran verdad a algún texto nuestro, cualquiera sea su extensión y pertenezca al género que fuese, podremos deducir que, cuantas más palabras le eliminemos a nuestro escrito sin que se pierda su sentido, más “vigilable” lo volveremos. Por vía de la reducción inteligente, podremos darles caza a sus imperfecciones, con muchas más probabilidades de éxito ―ojo, que nadie tiene la vaca atada: hablo de <em>éxito</em> en términos estéticos de estilo y construcción―. Cuando uno, a fuerza de trabajo, logra eliminar de la pepita de oro los ripios y los cascotes, el oro brillará.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Pero la luz, al disipar toda penumbra, al mismo tiempo nos hará notar cualquier falla, por más mínima que sea; cuanto más sepamos de escritura, más imperfecciones advertiremos en nuestros propios textos. El asunto es qué hacer con esas imperfecciones, una vez que uno las detectó por medio de la relectura atenta del borrador. Y ahí interviene la psicología de cada cual, el temperamento, el conocimiento que el autor tiene de sí como lector y como productor de literatura.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Básicamente, el amargo descubrimiento de que uno no es en absoluto un genio de las Bellas Letras puede encararse de dos modos muy diferentes y variables: hay quien pateará el tablero, para batirse en retirada por el pasillo de los fracasados, y hay quien tomará el toro por las astas, en búsqueda del mejor escritor que él y su coordinador de taller puedan obtener de esa materia prima que solemos llamar talento.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;"><strong>El Taller de Tío Marce</strong>, que inicio con la presente nota, no se ideó para el soberbio que se enoja consigo mismo y con sus lectores al verificar su imperfección, ni para el desesperanzado que arruga al ver la botella medio vacía. Sí sea bienvenido el entusiasta, aquel encandilado por el esplendor de su ideal de dedicarse con alma y vida a la creación literaria: si llegó hasta acá, <strong>TTM</strong> se hizo para él.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Nos veremos entonces en esta zona, amigos, periódicamente y con reflexiones y tips de escritura y consejos de alguien que ya pasó por el mismo camino que hoy empieza a recorrer el autor en formación.</span></h5>
<h6 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><em><span style="color: #000000;">Hasta la próxima, sobrinos.</span><br />
</em><strong><em>mdm/9/6/18</em></strong></span></h6>
<p><span style="color: #000000;"><br />
Como será de práctica habitual, les dejamos un pertinente video del canal de YouTube de Marcelo di Marco, <strong><em>Taller de Corte y Corrección</em></strong>. Pueden suscribirse y compartirlo; su objetivo es el mismo que el del <strong><em>Taller de Tío Marce</em></strong>: ayudarlos a buscarse como escritores y a perfeccionarse en este maravilloso camino de la creación literaria.<br />
</span></p>
<p><iframe width="1170" height="658" src="https://www.youtube.com/embed/0DDw-LuACLY?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
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		<title>Galería de corazones condenados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 16:29:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Alejandro Baravalle El terror psicológico, el humor negro, el horror sobrenatural y la apocalíptica sensación de vacío existencial de la posverdad son los motores que ponen en marcha a las oscuras narraciones de 25 noches de insomnio, el nuevo libro de Marcelo di Marco. “Cualquier relato de 25 noches&#8230; podría guionarse para Black Mirror [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><span style="color: #000000;"><strong>Por Alejandro Baravalle</strong></span></h6>
<h5><strong><span style="color: #000000;">El terror psicológico, el humor negro, el horror sobrenatural y la apocalíptica sensación de vacío existencial de la posverdad son los motores que ponen en marcha a las oscuras narraciones de <em>25 noches de insomnio</em>, el nuevo libro de Marcelo di Marco.</p>
<p></span></strong></h5>
<h6><a href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft wp-image-2815" src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico.jpg" alt="Marcelo y Nico" width="929" height="486" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico.jpg 860w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico-325x170.jpg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico-300x157.jpg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico-750x392.jpg 750w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico-400x209.jpg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2018/04/Marcelo-y-Nico-250x131.jpg 250w" sizes="(max-width: 929px) 100vw, 929px" /></a></h6>
<h6><span style="color: #000000;"><strong>“Cualquier relato de <em>25 noches&#8230;</em> podría guionarse para <em>Black Mirror</em><br />
o <em>La dimensión desconocida”. </em></strong><strong>Nicolás Amelio-Ortiz</strong>, director de cine.</span></h6>
<h5><span style="color: #000000;">Regan grita, llora, se golpea contra la cama. Parece una muñeca de trapo sacudida por una invisible niña histérica. Mientras la señora MacNeil se desgarra en la impotente contemplación de su hija, el médico toca timbre. El ama de llaves le abre, y entran juntos a esa habitación helada donde sucede algo difícil de explicar. Frente al grotesco panorama, al médico se le abren los ojos y la mandíbula. Le resulta imposible dar un paso al frente. Y yo, siempre que vuelvo a esa escena de <em>El Exorcista</em>, pienso que él <em>lo sabe</em>. En lo más hondo de sí, intuye la verdadera naturaleza de aquello. Sabe que no se trata de una mera enfermedad. Al menos, no en el sentido que hoy solemos darle a la palabra.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Al final, inyección en mano, el médico se acerca a Regan. Camina con la cabeza gacha, sin mirarla a los ojos. Por eso le resulta imposible anticipar el poderoso golpe que el demonio termina por asestarle.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">A menudo, los personajes de Marcelo di Marco replican la actitud de este médico, y reciben algo mucho peor que un golpe.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Sabemos que el Mal no existe. Al menos así lo afirman o sugieren los psicólogos, psiquiatras, sociólogos, antropólogos, pedagogos etc. La adecuación o “normalidad” de una conducta es tan absolutamente relativa como la verdad, por lo que existen tantas morales como culturas. Mejor aún: cada individuo puede confeccionarse una moral “a la carta”, y ahorrarse el inconveniente de considerar al prójimo.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">No por casualidad en los cuentos de <em>25 noches de insomnio</em> abundan los terapeutas —cada uno con sus métodos, que abarcan desde la mera inverosimilitud al más franco delirio—. Di Marco parece sugerir que los actuales encargados de nuestra salud mental constituyen, en realidad, un relevo de los <em>mad doctors</em> que poblaron las pantallas de cine durante los 50. Véase si no <em>La mente humana es capaz de todo, </em>relato que impresionará al lector más curtido y concentra todo el <em>sabor</em> de las primeras películas de Cronemberg. También debo mencionar aquí a ese delirante ejercicio de inquietud y paranoia titulado <em>El cerebro de Kennedy. </em></span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">En este académico bestiario no podían faltar los psicoanalistas, esos conservadores victorianos que un día hablan de sexualidad infantil y al otro de represión —suerte que el mundo sigue progresando, y hoy tenemos activismo pedófilo—. El cuento <em>La bolsa de arpillera</em> apela a un mecanismo clásico de la literatura fantástica —piénsese en <em>Sennin</em>, de Ryunosuke Akutagawa—; más allá del eficaz argumento, su gloria reside en el grupo de “lacanianos” que lo protagonizan. Imperdible.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Ya habrá intuido el lector la vena satírica de <em>25 noches</em>, y la magnitud del correctivo que Di Marco dispensa a los profesionales de la mala salud. Pero ese trato se percibe casi amable en comparación al que padecen los cultores amateurs del progresismo <em>buenista</em>. Varios relatos de este libro me llevaron a pensar en el grotesco criollo, aquel primo salvaje del costumbrismo que tiene en <em>La Nona</em> a su exponente más recordado. En varios de los cuentos de <em>25 noches…</em>, el rol que en ese género ocupaban los inmigrantes se desplaza a los <em>social warriors</em>, caricaturas humanas que no se hacinan en los humildes conventillos sino en los bares de Palermo. Estos engendros tampoco hablan ya la jerga del <em>cocoliche</em>, aquella mutación espontánea surgida del contacto entre idiomas romances, sino la verborrea inclusiva del<em> political correctness</em>, psicótico intento de pluralidad antiimperialista propalado con toda deliberación desde Estados Unidos. <em>La patrulla de los chimpances</em>, <em>El justiciero de Palermo Soho, La Bruja </em>o<em> El tejido social está cada vez más hecho pelota </em>indagan lo más profundo de esas almas bondadosas, tan sensibles a la visión de los pobres que deben eludirla refugiándose en barrios caros.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Hay también narraciones muy sutiles, menos orientadas al humor: <em>Delivery, La víctima</em> o <em>Nunca la soledad fue tan oscura</em> no tolerarían una lectura desatenta. Aportan variedad al libro, sin desentonar en absoluto. Igual sucede, ya en un espíritu más pulp, con el lovecraftiano <em>Lo que acecha bajo el sótano. </em></span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">En <em>El caso del jacuzzi rojo y el arcón de los recuerdos,</em> y con mayor énfasis en la demencial <em>Fábula de la Condesa Roja y Abdul Alhazred II, </em>se nos confirma, al mejor estilo blackmirroriano, que el tejido de las redes sociales también está hecho pelota.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Quien conozca la obra anterior de Di Marco no extrañará sus escenas de casi insoportable brutalidad. Mencionaré dos, que resaltan desde lo estilístico: <em>Papilla </em>—título estampado con una precisión siniestra— recurre al monólogo interior, ignorando toda sintaxis. En <em>La vez definitiva</em>, en cambio, se advierte para bien esa “rudeza estilística” que el propio autor le atribuye en sus comentarios finales —este es uno de sus primeros escritos—. Pocas veces leí algo tan brutal: uno de los tantos relatos de Di Marco, y aquí considero todos sus libros, que se sostienen por la “mera” escritura. En manos de un autor menos hábil, esta impresionante tragedia hubiese quedado reducida a una anécdota escabrosa sin mucho sentido.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Si bien <em>La mayor astucia del demonio</em> es menos satírico que <em>25 noches…</em> resulta evidente que los dos se ocupan de la presencia —y el avance— del Mal en la vida cotidiana. Con una diferencia o matiz: si en <em>LMADD</em> las manifestaciones diabólicas conservaban algunas reminiscencias tradicionales, y muchos personajes cierta consciencia moral —aunque más no fuera la implicada en el propio temor—, <em>25 noches… </em>asume por completo nuestro presente distópico, en la que lo malo se ha convertido en lo bueno y viceversa. El apocalipsis es ahora, y el Mal no constituye precisamente la excepción. Vivimos en el infierno, y nos dedicamos a salvar ballenas o a festejar el último Oscar otorgado al último bodrio sobre alguna minoría oprimida. Así, convertimos el velorio de Occidente en una fiesta.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Por fortuna, para exponer la desintegración de la humanidad <em>entera</em> y de su destino, este libro no enarbola discursos solemnes ni mucho menos nos abruma con retratos “comprometidos” de esa pobreza que todos ya conocemos, aunque más no sea por las redentoras estampitas que adquirimos en el tren. Igual que Poe, Lovecraft, Hitchcock, Tourneur o Carpenter, Di Marco deja los retratos en manos de los pintores, y elige contarnos historias. Y las cuenta con gran oficio y talento.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Recuerdo otra escena de El Exorcista: el padre Merrin arriba a la casa de los MacNeil. El inexperto Karras quiere ponerlo al corriente respecto al caso, y empieza a mencionar los diferentes demonios que han declarado habitar a Regan. Merrin lo corta en seco, y dice:</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">—Sólo hay uno.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Idéntica rectificación —me atrevo a asegurar— aplica a los variopintos demonios que se nos presentan en <em>25 noches…. </em>Cada uno de estos cuentos, a su manera, reafirma esa unicidad del Mal aseverada por el padre Merrin. Y el lector de este libro, al igual que el aterrado y valiente Karras, avanza hacia un lugar muy semejante a la habitación de Regan. Allí donde lo aguarda una cosa inexplicable, convocándolo con su propia repelencia. Una cosa que siempre estuvo allí, y que nunca morirá del todo.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Y usted ya cierra sus dedos sobre el picaporte. Percibe el halo de un frío imposible, y le llegan los estertores de una inhumana respiración. Y claro que tiene la opción de abandonar la lectura, apartar el libro de su vista, ponerse a mirar televisión y tratar de olvidar el asunto.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Pero sabe bien que, a estas alturas, esa no es una opción real. Ya ha caído en la trampa —en estas veinticinco cautivadoras trampas—, y no podría seguir viviendo sin saber qué hay al otro lado.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Entonces abra, curioso lector, abra esa puerta de una vez. No irrite la paciencia de aquel que lo está esperando.</span></h5>
<h5><span style="color: #000000;">Al fin de cuentas, su intuición le dice que se trata de un viejo conocido.</span></h5>
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		<title>Hablemos de escribir (2da. parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Apr 2016 16:38:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[por Tinco Andrada Es mucha la gente que desea escribir. Lo dijimos. Anhela hacerlo bien. Con estos tips que me dio el oficio, mi idea es acompañarlos con rutinas apropiadas a la hora de componer un texto. Tener dónde consultar esos secretitos que no aparecen en todas partes. ¿Qué leer para orientarnos? Usar el vocabulario [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;">por <strong>Tinco Andrada</strong></h6>
<h5><strong><span lang="ES-AR">Es mucha la gente que desea escribir. Lo dijimos. Anhela hacerlo bien. Con estos <em>tips</em> que me dio el oficio, mi idea es acompañarlos con rutinas apropiadas a la hora de componer un texto. Tener dónde consultar esos secretitos que no aparecen en todas partes. ¿Qué leer para orientarnos? Usar el vocabulario ajustado según la historia. Mirar y luego contar ¿Cómo? La habilidad para escribir. etc. etc. </span><br />
</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h6><a href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-2488 size-large" src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-1024x644.jpg" alt="" width="1024" height="644" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-1024x644.jpg 1024w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-325x204.jpg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-300x189.jpg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-1150x723.jpg 1150w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-750x471.jpg 750w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-400x251.jpg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor-250x157.jpg 250w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/04/ser-gran-escritor.jpg 1330w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><strong>&#8220;Debes buscar en tu sensibilidad la manera de crear expresiones. De esa creación saldrá tu mejor escritor. El que tienes en tu interior.&#8221; </strong></h6>
<h5><em><span lang="ES-AR"><strong>No olviden que si pueden contar lo que pasó, también podrán escribirlo.</strong> Hagan la prueba. En lugar de hablar lo escribirán. Así comenzará a notarse el estilo. Al principio puede resultar confuso. Para eso dejen reposar el texto y vuelvan para corregir.  Notarán el cambio y la soltura que van consiguiendo.</span><br />
</em></h5>
<h5><strong>CÓMO CORREGIR EL MAL ESTILO</strong><br />
Al leer un texto, si el estilo no es agradable, el lector podrá soportar una hoja pero luego comenzará a saltar las páginas. <strong>Al escribir seremos concretos y breves. Tenemos que mostrar la idea en un texto claro.</strong> No es fácil darse cuenta al cometer este error. Sugiero dejar pasar por lo menos un día y volver a leer lo que hicimos. Es conveniente tener dureza con nosotros mismos al juzgar. No tener miedo de corregir, borrar, modificar y volver a escribir. La mayoría de las veces el corazón nos traiciona. Nos enamoramos de una frase y nos alejamos de la forma de contar. Una frase por más bella que parezca si no está ligada con las otras, pierde fuerza. Insisto. Contar con la menor cantidad de palabras. Ver lo flojo y el exceso. Hacer frases cortas.</h5>
<h5><strong>LA MAGIA DE LA HISTORIA</strong><br />
Tenemos la idea. Si no está, no desesperemos. Ya llegará. Como dice Cortázar: <em>las cosas llegan como un pájaro que puede pasar por la ventana. </em>Ahora sí. Desde la virginidad habrá que fundar. Narrar lo desconocido. Contar nuestra creación. ¿Cómo? Con una expresión clara, simple. Decir las cosas con nuestro estilo. Es la mejor forma de contar. No caer en lo común. Alejarnos de lo vulgar. Buscar otras miradas. <strong>Una descripción sencilla pero bella le dará vida a lo que contamos.</strong> El lector no deberá leer con un diccionario en la mano. El talento aparecerá con tus imágenes. Con el color. Con los matices. Como ocurre en la buenas sinfonías musicales. En los cuadros impactantes. Debes buscar en tu sensibilidad la manera de crear expresiones. De esa creación saldrá tu mejor escritor. El que tienes en tu interior. Al principio es bueno contar cosas conocidas. Así podemos sentir y expresar de la mejor manera. Allí aparecerá nuestra magia para narrar la historia.</h5>
<h5><strong>No duden en consultarme. Pueden escribirme a <span class="gI"><span class="go"><em>tincoandrada@hotmail.com</em> y con gusto responderé a todas las inquietudes.</span></span></strong></h5>
<h5><em>Hasta la próxima entrega&#8230;</em></h5>
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		<title>Hablemos de escribir (1ra. parte)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Mar 2016 21:11:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[por Tinco Andrada Hay muchos lugares para buscar y encontrar información de cómo escribir: Blogs, páginas, cursos, talleres, etc. En &#8220;Hablemos de escribir&#8221; encontraremos algunos tips que serán de gran utilidad para los que empiezan con los primeros borradores de escritura.  &#160; Ordenar las ideas para empezar a contar una historia suele ser uno de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;">por <strong>Tinco Andrada</strong></h6>
<h5><strong>Hay muchos lugares para buscar y encontrar información de cómo escribir: Blogs, páginas, cursos, talleres, etc. En &#8220;Hablemos de escribir&#8221; encontraremos algunos <em>tips</em> que serán de gran utilidad para los que empiezan con los primeros borradores de escritura. </strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h6><a href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-2456 " src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge.jpg" alt="" width="913" height="514" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge.jpg 640w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge-325x183.jpg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge-300x169.jpg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge-400x225.jpg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/03/ku-xlarge-250x141.jpg 250w" sizes="(max-width: 913px) 100vw, 913px" /></a><strong>Ordenar las ideas para empezar a contar una historia suele ser uno de los pasos más difíciles a la hora de sentarnos a escribir. Sin embargo, existen algunos &#8220;trucos&#8221; que nos harán la tarea más fácil. </strong></h6>
<h5><em>Todos podemos escribir y desde ya que lo hacemos. En una nota, en un e-mail, en un WhatsApp, en Facebook, en Twitter&#8230; pero no todo el mundo lo hace bien. <strong>Escribir es contar</strong>. Por cierto que hay algo que sí hacemos bien: contar en pocas palabras. Esto no es una exposición literaria. Es hablar con mucha simpleza, es tocar el hombro de un amigo para decirle: &#8220;por aquí está el camino&#8221;.<br />
Ahora sí, basta de explicaciones y comencemos&#8230;</em></h5>
<h5><strong>EL TALENTO</strong><br />
Es algo natural. No se puede enseñar a tener talento. <strong>Sí podemos cultivarnos y mejorarlo. ¿Cómo? Leyendo</strong>. Tenemos que conocer nuestras posibilidades. Tomar distintos autores. No uno solo porque podemos caer en el error de imitar frases, giros, etc. Leamos a varios. Cuentos o novelas. Eso dependerá de cuál es nuestra preferencia. Podemos elegir los que más nos gustan. Allí encontraremos de qué manera distintos autores expresan, cuentan, describen y le dan realce a cada frase.</h5>
<h5><strong>ENCONTRAR LA IDEA</strong><br />
Es nuestro primer paso. Al tenerla tenemos que llevarla con nosotros siempre. Cuando viajamos, cuando esperamos un turno, cuando vamos a dormir, cuando miramos sin mirar&#8230; siempre. Con ella trabajaremos arreglándola, buscando expresarla. Pensaremos en lugares, épocas, costumbres y todo lo que podamos aportar para enriquecerla. Decía Buffon: <strong>&#8220;Por no pensar bastante en la idea, es por lo que un autor se ve complicado para escribir&#8221;</strong>.</h5>
<h5><strong>EL ESTILO</strong><br />
Es la manera que tenemos de contar. Es algo propio que nos distingue. <strong>Hay personas que resultan aburridas para relatar un hecho encantador. Hay otras que toman algo simple y convierten el relato en una atractiva historia.</strong> Allí se ve el estilo. Expresado con detalles. Con textura, color y brillo. Propongo, con el tiempo que fuera necesario hacer una prueba. Tomemos un hecho común o algo que hemos vivido y en una página tratemos de contar lo sucedido. Será suficiente para que un amigo, al leer, puede darnos una opinión.</h5>
<h5><strong>No duden en consultarme. Pueden escribirme a <span class="gI"><span class="go"><em>tincoandrada@hotmail.com</em> y con gusto responderé a todas las inquietudes.</span></span></strong></h5>
<h5><em>En la próxima entrega seguiremos sumergiéndonos en este apasionante mundo de la escritura.</em></h5>
<h5><em>Hasta pronto&#8230;</em></h5>
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		<title>Horacio Quiroga por Alberto Laiseca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Feb 2016 20:47:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[A 79 años de la muerte de Horacio Quiroga, lo recordamos a través de las palabras de Alberto Laiseca relatando &#8220;La gallina degollada&#8221;, cuento que integra nuestro primer volumen de este maestro indiscutible del relato corto latinoamericano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">A 79 años de la muerte de Horacio Quiroga, lo recordamos a través de las palabras de Alberto Laiseca relatando &#8220;La gallina degollada&#8221;, cuento que integra nuestro primer volumen de este maestro indiscutible del relato corto latinoamericano.</span></p>
<p><iframe width="1170" height="878" src="https://www.youtube.com/embed/BeatD1AiRfo?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
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		<title>En Rumania, si leés, viajás gratis en el transporte público</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Feb 2016 19:59:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[&#8220;Somos lo que comemos, pero también lo que leemos&#8221;, esto no pasó desapercibido para el municipio de Cluj Napoca que implementó esta novedosa medida para estimular el hábito a la lectura. &#160; El alcalde Emil Boc tuvo la idea de incentivar la lectura a través de una campaña donde decretó cuatro días de transporte público [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong>&#8220;Somos lo que comemos, pero también lo que leemos&#8221;, esto no pasó desapercibido para el municipio de Cluj Napoca que implementó esta novedosa medida para estimular el hábito a la lectura.<br />
</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h6><a href="http://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba.jpg"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-2374 aligncenter" src="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba.jpg" alt="563240cc9daba" width="860" height="450" srcset="https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba.jpg 860w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba-325x170.jpg 325w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba-300x157.jpg 300w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba-750x392.jpg 750w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba-400x209.jpg 400w, https://www.editorialbarenhaus.com/wp-content/uploads/2016/02/563240cc9daba-250x131.jpg 250w" sizes="(max-width: 860px) 100vw, 860px" /></a><strong>El alcalde Emil Boc tuvo la idea de incentivar la lectura a través de una campaña donde decretó cuatro días de transporte público gratuito para los pasajeros que leyeran en los autobuses.</strong></h6>
<h5>Una iniciativa busca promover el hábito de la lectura en <strong>Rumania</strong>. El municipio de Cluj Napoca implementó una norma que permite a los pasajeros de transporte público <strong>no pagar el pasaje si leen durante el trayecto</strong>. El autor de la original campaña es el amante de los libros, <strong>Victor</strong> <strong>Miron</strong>.</h5>
<h5>“Creo que es mejor para promover la lectura, <strong>recompensar a los que leen</strong>, en lugar de criticar a los que no lo hacen”, expresó Miron. El hombre llevó la propuesta a las autoridades porque quería animar a más personas a leer mientras viajaban por la ciudad.</h5>
<h5>Miron además promovió otros proyectos para hacer que la gente lea más. Uno de ellos es “<strong>Bookface</strong>“, en el cual las personas que tienen <strong>un libro en su imagen de perfil</strong> de Facebook reciben <strong>descuentos en diferentes establecimientos</strong>, desde librerías hasta salones de belleza.</h5>
<h5>Un ejemplo a seguir, sin duda.</h5>
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		<title>Paisajes y accidentes del alma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[omar]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jan 2016 00:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Un nuevo sello llega a las librerías. El lanzamiento de la Editorial Bärenhaus -que se presenta como un espacio &#8220;para que cada autor difunda su obra&#8221;- se produjo con &#8220;Relato de un calvario&#8221;, de Paul Barros, &#8220;El sol de las soledades&#8221;, de Tinco Andrada, y una reimpresión siempre bienvenida: &#8220;Cuentos de amor, de locura y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5>Un nuevo sello llega a las librerías. <strong>El lanzamiento de la Editorial Bärenhaus</strong> -que se presenta como un espacio &#8220;para que cada autor difunda su obra&#8221;- se produjo con &#8220;Relato de un calvario&#8221;, de Paul Barros, &#8220;El sol de las soledades&#8221;, de Tinco Andrada, y una reimpresión siempre bienvenida: &#8220;Cuentos de amor, de locura y de muerte&#8221;, y &#8220;Cuentos de la selva&#8221;, ambos de Horacio Quiroga, reunidos en un mismo volumen.<br />
<strong><a href="http://www.lanacion.com.ar/1856891-deapoco-la-cip-enit-nullum-iusciduip-et-quisvolantapaisajes-y-accidentes-del-alma" target="_blank"> http://www.lanacion.com.ar/1856891-deapoco-la-cip-enit-nullum-iusciduip-et-quisvolantapaisajes-y-accidentes-del-alma</a></strong></h5>
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